Las personas zen tienen estas 4 cosas en común

La mayoría de las personas zen tienen estas 4 cosas en común
Tome notas para una vida menos llena de estrés

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¿Hay alguien por ahí que no admire a la gente zen?


Una gran tragedia los golpea y se mantienen tranquilos y con los pies en la tierra.
Siempre que tienen que enfrentarse a un revés, permanecen tranquilos y concentrados.
No dejan que el estrés, la ira o la frustración se apoderen de ellos.
Según el Diccionario, la palabra “zen” se refiere a la capacidad de una persona para mantener la calma y la relajación frente a las dificultades y no preocuparse por cosas que escapan a su control.
La pregunta es, ¿cómo lo hacen?
Aquí hay cuatro cosas que las personas más zen tienen en común y que les permiten llevar una vida equilibrada, tranquila y feliz.

¡Ah, y puedes copiarlos por completo!

  1. No se dejan ahogar en los detalles
    Las personas zen tienen una forma de pensar “más amplia”, lo que significa que no se estresan por cosas menores, sin importancia, que no importan a largo plazo.
    Aquí hay algunos ejemplos de cosas tontas e insignificantes que la mayoría de nosotros permitimos que nos afecten en nuestra vida diaria:
    – Gastos sin precedentes
    – Una cita que se volvió horrible
    – Un comentario negativo que hizo un compañero de trabajo sobre nosotros
    – Un error que cometimos en el trabajo
    El caso es que esas cosas son “detalles” menores, que tienen poco que ver con nuestra felicidad a largo plazo. La mayoría de las cosas que llamamos problemas en este momento no importarán el año que viene, el mes que viene y probablemente ni siquiera la semana que viene.
    La gente zen se da cuenta de eso y se asegura de mirar siempre el panorama general.
    La conclusión para ti: no se deje ahogar en los detalles desagradables de su vida diaria. Recuerde que no afectarán su felicidad a largo plazo; reírse de ellos y seguir adelante.
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  1. Buscan una lección valiosa en cada dificultad que encuentran
    Cuando se trata de afrontar contratiempos y dificultades, las personas zen tienen el siguiente lema:
    “¿Por qué entrar en pánico en lugar de aprender?”
    En otras palabras, frente a las dificultades, mantienen la calma y siempre buscan cualquier lección útil que puedan adquirir para cada una de las dificultades que encuentran.
    Por ejemplo, podrían pensar que:
    – Tener que enfrentar las consecuencias de su ruptura los hará más fuertes.
    – Esa entrevista de trabajo que salió mal les enseñará a estar más preparados en las próximas.
    – Esos gastos sin precedentes les enseñarán a administrar sus finanzas personales de manera más inteligente la próxima vez.
    Al final del día, debes entender que no puedes controlar o evitar que te sucedan cosas malas. Lo que puede hacer es elegir la forma en que responde.
    Puedes sentarte en un rincón, empezar a llorar y dejar que el estrés y la tristeza te abrumen, o puedes mantener la calma, seguir adelante y ver cada revés como una oportunidad para aprender algo nuevo. La gente Zen elige lo último.
    La conclusión para ti: todos luchamos con contratiempos y dificultades a lo largo de nuestras vidas; así es como funciona la vida. Siempre que se enfrente a una dificultad, no entre en pánico pensando que la vida es injusta y que no podrá superarla, porque lo hará.
    Mire siempre el lado positivo de las cosas: hay una lección valiosa que aprender de cada situación difícil.
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  1. Se esfuerzan por la mejora continua en lugar de la perfección
    Siempre aconsejo a las personas que se esfuercen por convertirse en la mejor versión de sí mismas, sin caer en el abismo de aspirar a la perfección.
    Esa es una batalla perdida, ya que perseguir constantemente el espectro de la perfección te abruma con estrés y ansiedad, dañando gravemente tu salud mental en el proceso. Además, también ralentiza cualquier progreso que te esfuerces por hacer.
    Las personas más zen no tienen estándares excesivos para sí mismos, no se obsesionan con un desempeño excelente y no se castigan a sí mismos por sus errores.
    Aceptan el hecho de que nadie es perfecto y están en paz con eso.
    La conclusión para ti: no caigas en el abismo de exigir la perfección por ti mismo. La perfección es fea y mala para su salud mental y su bienestar. Nunca serás perfecto (y eso está bien porque nadie más lo será) pero puedes convertirte en la mejor versión de ti mismo.
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  1. Han aprendido el arte de la aceptación
    Voy a ir de inmediato y decir que hay momentos en los que la vida básicamente apesta. Y no hay nada que puedas hacer al respecto.
    Lo que quiero decir con eso es que la vida es impredecible y puede traerte muchas luchas y dificultades. Tienes ciertas metas y planes y una idea de adónde quieres ir, y luego pasa la vida y todo cambia. Lo más frustrante es que no hay forma de evitar que la vida se desarrolle como lo hace.
    Entonces, ¿qué puedes hacer para mantener la calma y no perderte en algún lugar del camino?
    Puedes hacer lo que hace la gente zen: aceptar las cosas que no puedes cambiar. A pesar de lo que pueda pensar, la aceptación no es para los débiles y no representa un fracaso.
    En nuestra cultura, la aceptación es para los mansos, para los perdedores. Es lo que hacemos cuando fallamos en hacer todo lo demás. Vemos la aceptación como una opción sin elección, un final deprimente y debilitante de una batalla perdida. La aceptación no es un acto de fracaso. Con la debida comprensión, puede experimentarse como un acto de valentía. Es para quienes tienen la fuerza para enfrentar la verdad y dejar de negarla. De hecho, puede ser un primer paso en un proceso de verdadero éxito y movimiento .
    Una vez que aprenda a aceptar su realidad por lo que es, también aprenderá a trabajar en torno a la vida y a encontrar los caminos correctos que le permitan llevar una vida más tranquila y feliz, e incluso prosperar.
    La conclusión para ti: cuanto más intente cambiar las cosas que no puede controlar, o cuanto más piense en lo injusta que es la vida para ti, más estrés, tristeza y frustración darán la bienvenida a su vida. Acepte las cosas que no puede cambiar y concéntrese en las que sí puede.
    En un mundo donde el estrés está siempre presente, donde las personas se obsesionan con el éxito y la productividad y se quejan de cada pequeño inconveniente que se interpone en su camino, la habilidad más valiosa que puede adquirir es ser zen.
    Esa habilidad, sin duda, te hará destacar entre la multitud.
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